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Gustavo Entrala, todo un descubrimiento


Se presenta en el auditorio un hombre alto, fornido, de gafas negras de pasta, con una camiseta sugerente y un ordenador bajo el brazo. Llega a la palestra a una hora complicada, a las 16,30h aproximadamente, después de una mañana intensa. Se llama Gustavo Entrala y es el mismo que hemos visto en miles de imágenes junto a Benedicto XVI cuando escribió su primer tweet al mundo. Todo un signo. Quien más quien menos sabe que es uno de los responsables de @pontifex. Un historial deslumbrante que presagiaba una conferencia impecable por parte de alguien con experiencia y formación suficiente del que aprender mucho.

Y así ha sido. El curriculum no ha defraudado. Y él mismo, como persona, con autenticidad, humor, excelente comunicación y relación con el auditorio ha sabido poner acentos y destacar aspectos esenciales. Subrayo, con mucho humor. Destaco, con un lenguaje cercano y comprensible. Se ha dejado ver tanto su experiencia como su criterio.

Aquel que creíamos que venía a hablar del Papa, de cualquiera de los dos con los que ha tenido trato, supo hablar del evangelio y de la iglesia de hoy en el mundo de hoy. De lo mucho que transmitió, con gran acogida por parte de todos, destaco seis palabras repetidas una y otra vez: segmetación (no decir lo mismo y de la misma manera a todos, saber llegar, utilizar lenguajes específicos), medir (evaluar responsablemente, conocer el efecto y las consecuencias que tiene aquello que hacemos, conocer mejor la realidad en la que nos movemos y el alcance de lo que se hace), gustabilidad (belleza, y algo más, belleza con atractivo, que llame positivamente la atención y despierte), empatía (de nuevo, una vez más, se recuerda que estar en la red es tratar con personas, de persona a persona, y es necesario salir de los guettos que fácilmente nos creamos al polarizarnos en la red), arriesgar (con una cierta dosis de imprudencia, de innovación, de libertad interior al servicio del evangelio y de la iglesia, probar nuevos terrenos) y creatividad (que también se educa, aunque ciertamente es un don, tanto en el lenguaje como en los medios).

Lo dicho, un descubrimiento sorprendente. Una potencia impecable, fiel a su propio contenido. Gustavo propuso, poniendo en práctica lo que cree es que necesario para estar en la red con calidad, un tiempo de calidad evangélica abierto a cada uno de los que estábamos en el iCongreso.